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Stories

Todo puede empezar con una gota

Hay resultados que se pueden planificar. Y otros que llegan después, cuando aquello que compartiste ya ha empezado a cobrar vida en manos de otros

By Carolina Pistochini – Communication and Digital Marketing Manager

Tiempo de lectura: 3 minutes

Desde hace cinco años, Lamberti lleva la química a las escuelas de nuestro territorio. No para contar a los estudiantes lo que hacemos, sino para poner en sus manos parte de lo que sabemos: un experimento que probar, un fenómeno que observar, una pregunta cuya respuesta buscar juntos.

Después, el laboratorio termina. Nos quitamos las batas, guardamos los materiales, nosotros volvemos a nuestro trabajo y los estudiantes, a sus clases. Pero, a veces, algo permanece. Y continúa.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido en la Escuela Secundaria de Primer Grado “Luigi Majno” de Gallarate.
Unos meses después de los talleres de reología realizados junto con nuestros químicos, los estudiantes de la clase 2ª G transformaron aquella experiencia en "Del dentífrico a las salsas. Crónica de una experiencia entre lo sólido y lo líquido": un trabajo construido a través de la profundización, la experimentación y la colaboración.
Este trabajo recibió una Mención Especial en el Premio Nacional Federchimica Giovani “Química: la ciencia que salva el mundo”.

Y, para nosotros, el verdadero valor de este reconocimiento está sobre todo en lo que ocurrió después. Aquella experiencia no terminó cuando nosotros salimos de la escuela.

Los estudiantes la hicieron suya. Siguieron haciéndose preguntas, profundizando y trabajando juntos. La escuela recogió el estímulo nacido del encuentro con la industria y lo transformó en un verdadero recorrido educativo.

Quizás sea esta la respuesta más bonita que podíamos recibir.

Crear oportunidades para que algo suceda

Crear oportunidades para que algo suceda

Para Lamberti, formar parte de un territorio significa mucho más que simplemente estar presente. Significa preguntarnos qué podemos poner en circulación.

Conocimientos. Experiencia. Tiempo. Pero, sobre todo, oportunidades.

Porque creemos que la relación entre la escuela y la industria no debería empezar cuando un joven llama a la puerta de una empresa en busca de su primer trabajo. Puede empezar mucho antes, cuando todavía no sabe qué hará de mayor y simplemente está descubriendo qué despierta su curiosidad.

Es entonces cuando encontrarse con la química fuera de las páginas de un libro puede marcar la diferencia. No necesariamente para formar a los químicos del mañana, sino para mostrar que detrás de una fórmula existe una manera de mirar el mundo: observar, hacerse preguntas, formular hipótesis, experimentar, equivocarse y volver a intentarlo.

La motivación del Jurado reconoce precisamente el valor de este proceso: el learning by doing, la participación activa, el trabajo en equipo y, en particular, el vínculo creado entre la escuela, el territorio y el mundo productivo gracias a la participación de los químicos de Lamberti.

Es una visión en la que creemos profundamente.

Un logro que pertenece a muchos

Este reconocimiento pertenece, ante todo, a los estudiantes. Fueron ellos quienes transformaron una experiencia en un proyecto propio. Y pertenece también a las profesoras Messina y Cumbo, que creyeron en esta experiencia y le permitieron ir mucho más allá del momento del laboratorio.

Pero esta historia también nos brinda la oportunidad de dar las gracias a quienes, desde Lamberti, hacen posibles estos encuentros: Cristina Demarchi, responsable del Laboratorio de Calidad de Albizzate, y su equipo; Davide Secchi, Responsable de Formación Técnico-Científica, y todos los compañeros que participaron en las actividades.

Desde hace cinco años eligen dedicar parte de su tiempo, sus conocimientos y su pasión a estos encuentros. Puede parecer un pequeño gesto. Pero, después de cinco años de talleres, hemos aprendido que nunca podemos saber hasta dónde puede llegar aquello que compartimos.

Un logro que pertenece a muchos
Edoardo, Alessandro, Oliver, Federico y el profesor Messina

La química del mañana

La química del mañana

La química de los próximos años tendrá que responder a preguntas para las que hoy todavía no tenemos respuesta. Necesitará investigación, tecnología y nuevas competencias.
Pero todo eso vendrá después. Antes necesitaremos personas curiosas.
Personas capaces de mirar algo que todos dan por sentado y preguntarse por qué funciona así. Personas dispuestas a probar una respuesta y, si no funciona, buscar otra.

No sabemos si alguno de los estudiantes que hemos conocido durante estos cinco años llegará algún día a ser químico, química o se dedicará a la investigación. Y no necesitamos saberlo.

Nuestro papel, junto con la escuela, es crear oportunidades para que puedan descubrirlo.

Cuando contamos por primera vez la historia de nuestros talleres en el Instituto Majno, deseábamos que aquella experiencia pudiera convertirse, para alguno de ellos, en un primer paso hacia un futuro en la ciencia.
Hoy, este premio no puede decirnos adónde llevará ese primer paso.
Pero sí nos dice algo que, quizás, sea aún más importante: que el camino no se detuvo allí.

Porque, a veces, para poner en movimiento algo más grande hace falta muy poco.

Una pregunta. Un encuentro. Una gota.